Publicado: 31 de Agosto de 2016 a las 10:25

Según Lise Bourbeau, investigadora en el campo de la metafísica (que va más allá de lo físico), cuando el cuerpo nos habla a través de un malestar o una enfermedad cualquiera, lo hace para ayudarnos a tomar conciencia de una forma de pensar que no es benéfica para nosotros. Esta forma de pensar, aunque de un modo inconsciente, perjudica a todo nuestro ser y entonces aparece el malestar para decirnos que ha llegado el momento de cambiar esa forma de pensar o esa creencia no benéfica. Nos dice que estamos llegando a nuestros límites físicos, emocionales y mentales. Y como diríamos muchos de los que nos apasiona la metafísica, y si es la primera vez que oyes hablar de ella, tal vez todo esto te parezca un poco simplista. Tu reacción puede ser la de la mayoría de las personas que abordan un tema  nuevo, es decir, quizás te plantees las siguientes preguntas:" ¿De dónde provienen sus conocimientos? ¿Por qué debo creer lo que estoy leyendo?".
Tu reacción es muy legítima, por lo que te sugiero que no creas nada de lo que leas de buenas a primeras, pero tampoco lo rechaces todo sin más. Te queda la opción de leer con un espíritu abierto y decirte: " ¿Habrá algo de cierto o útil en lo que estoy leyendo?".

Antiguamente, antes de que la medicina -tal como la conocemos ahora- alcanzara la predominancia que posee en la actualidad, la metafísica estaba más vigente. Y volvió a resurgir después del inicio del  psicoanálisis. Freud decía que el cuerpo y la psique se pueden asociar. Carl Jung decía: "Del mismo modo que el consciente y el inconsciente están en relación constante, el cuerpo y espíritu están en interacción continua".
Por desgracia, en la medicina tradicional (e incluso en algunas medicinas llamadas "naturales") se sigue creyendo que la enfermedad es un obstáculo para la felicidad del ser humano. En este tipo de medicinas se lucha contra la enfermedad. El empeño por hacer desaparecer el síntoma sin ir a la causa profunda (no orgánica), es como querer apagar la lucecita roja que se enciende algunas veces en el tablero del coche. La persona que actúa sin tratar de descubrir el problemas que señala la luz, inevitablemente se ocasiona un problema más grave. Según  Lise Bourbeau la enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro SER. El cuerpo es simplemente el reflejo de lo que sucede en el interior de nuestro verdadero ser. Por ello, todo lo que el cuerpo enfermo busca es restablecer su equilibrio. Porque el estado natural del cuerpo es la salud,
Al considerar este punto de vista no tienes nada que perder y quizá encuentre en él la causa y la solución para tu mal.

Las causas más comunes de las enfermedades son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella. También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que "una corriente de aire ocasiona un catarro". Estas personas atraparán fácilmente una enfermedad de las llamadas contagiosas.
Todo malestar te dice que te ames. Al amarnos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida, no nuestro ego. "Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias". Esto significa darte el derecho de ser humano, con tus miedos, tus creencias, tus límites, tus fuerzas, tus debilidades, tus deseos y tus aspiraciones; en fin, darte del derecho de ser COMO ERES AHORA. Y todo esto debe hacer sin juicios morales de bueno o malo, correcto o incorrecto, viviéndolo solamente como una experiencia, con el conocimiento de que siempre habrá consecuencias, agradables o no, resultantes de la decisiones tomadas.

Además, debo precisar que el hecho de que tú mismo encuentres la causa de tu malestar no quiere decir que no consultes al médico. Puedes buscar ayuda física mientras realizas tu búsqueda interior en los niveles emocionales, mental y espiritual. De hecho, es más fácil efectuar una investigación interior cuando no te molesta el dolor.