El Ayurveda enseña mucho más que los secretos de una piel perfecta; enseña el camino hacia una vida sublime. Sin embargo, lo que hace que el Ayurveda sea el máximo conocimiento holístico es que nos enseña a alcanzar esa perfección a través de las actividades más sencillas de la vida. El medio es la práctica de las sadhanas. Cuando organizamos nuestras actividades diarias, incluidas las terapias de purificación, en una rutina coherente encaminada a tener un estilo de vida equilibrado, decimos que esas actividades son sadhanas.

Este vocablo sánscrito ser traduce generalmente como"disciplina" o "práctica" diaria. Aunque podría decirse que ese significado es literal, no comunica el espíritu del término. El sadhana implica autodisciplina y a veces práctica, y hasta ayuda a fortalecer el carácter. Sin embargo, su intención se realiza no sólo a través del cumplimiento del deber sino mediante la entrega y el goce del acto mismo. Esta capacidad de entregar por completo el corazón y la mente a cada tarea que realizamos es la esencia de la gracia y la belleza. Es la forma de dejarse llevar por el tiempo para vivir siempre en el presente, en el cual se experimenta el equilibrio dinámico.

La vida es de por sí una "disciplina" y una "práctica"; un ciclo continuo de actos simples y rutinarios como hacer la cama, cepillarse los dientes, vestirse, ir al trabajo,leer los mensajes del correo electrónico, asistir a reuniones, pagar las cuentas, hablar con los amigos, preparar la cena, lavar los platos y acostar a los niños. Esto no es exclusivo de la condición humana. Toda la naturaleza evoluciona a través de la rutina y la regularidad, como lo analizamos más adelante. La rutina de la naturaleza se manifiesta en las mareas, las órbitas planetarias, el ritmo de los días, el ciclo estacional, el crecimiento inexorable de la semilla que se convierte en planta, luego en árbol y finalmente en fruto. Lo que diferencia a la condición humana del resto del mundo natural es nuestra capacidad consciente para escoger lo que hacemos; y en este acto de la voluntad radica la diferencia entre las rutinas esclavizantes y las sadhanas.

Prefiero definir las sadhanas como toda actividad realizada con una actitud espiritual o lo que otros denominan "atención plena" o concentración. La atención plena es el acto de tener toda la mente enfocada en la actividad que se está realizando en el momento mismo en que se está realizando. En la infancia lo hacemos sin esfuerzo alguno. Al no tener el concepto de pasado o futuro, podemos vivir con toda naturalidad en el presente. Pero a medida que maduramos, nuestras facultades cognoscitivas, con el apoyo total de nuestras emociones tensionadas, comienzan a interferir con la naturaleza planteando una serie interminable de "buenas razones" por la cuales la mente debería estar en otra parte y no con nosotros. Cuando llegamos a la edad adulta es tal la preocupación de la conciencia -tan grande la cantidad de pensamientos- que necesitamos hacer un esfuerzo consciente, o por lo menos tomar una decisión consciente, para estar atentos en todo momento.

Sadhana es el ejercicio voluntario de la conciencia, el acto continuo de escoger el objeto de nuestra atención. Como implica una opción, también implica deseo: la voluntad de realizar una tarea; en este caso, la tarea de crear la integridad interior. En otras palabras, sadhana es todo acto realizado con todo el corazón, el alma y la voluntad. En su sentido más profundo, es un acto de devoción. A través de la atención y la intención de una sadhana, elevamos a la categoría de lo sublime hasta la actividad más trivial y, al hacerlo, atraemos el mayor apoyo para nuestro acto. Ése es el propósito de la sadhana: atraer el éxito a todo lo que hacemos por medio del poder de nuestra conciencia. Si alguna vez ha presenciado la actuación de un ganador de la medalla de oro en los Juego Olímpicos, habrá visto lo que es actuar con plena atención. Si es así, usted no necesita enseñanzas del Ayurveda para saber que cualquier acto realizado con entrega y con la conciencia enfocada en un solo punto produce resultados más poderoso.

El Ayurveda explica este fenómeno por el hecho de que aquello en lo cual ponemos nuestra atención florece. La atención es energía, y la energía conlleva fuerza. Cuanto más enfocamos nuestra atención en un pensamiento o actividad, más poder adquiere dicho pensamiento o acción y mayor es la esfera de influencia de su efecto. Así, cuando la realizamos teniendo presente el espíritu -aportamos equilibrio a un nivel más profundo de la vida y producimos efectos más holísticos. Toda acción realizada con calidad de sadhana no solamente conduce a un resultado más profundo sino que tiene una influencia más sáttvica -es decir, más evolutiva- sobre nosotros y nuestro medio ambiente.

Con el éxito de la acción vienen la realización y el cumplimiento de nuestros deseos, los cuales constituyen la base de la felicidad. Cuando comprendemos que realizar sadhanas -y ejecutar todos nuestros actos como si fueran sadhanas- es el secreto para alcanzar el más elevado placer, entonces toda acción se convierte en oportunidad para lograr la belleza verdadera, y la "disciplina" misma se convierte en un trabajo de amor. Cuando nos entregamos completamente a lo que hacemos, ganamos independientemente de cuál sea el resultado final, porque habremos disfrutado el proceso en su plenitud. En este "fluir" no somos presa del deseo de alcanzar un determinado resultado, puesto que experimentamos un sentido de realización en todo momento durante el camino. Paradójicamente, al liberar de esta manera nuestra atención del pensamiento de alcanzar el éxito, creamos la concentración necesaria para alcanzarlo. De esta manera, al trabajar en sadhana transformamos la cotidianidad y la rutina de la vida diaria de una experiencia limitante en un medio de liberación.

En efecto, el principio de realizar sadhanas es inseparable del principio de la rutina; y a medida que lea acerca de las distintas terapias, usted verá que en los tratamientos ayurvédicos la estación y la hora del día son importantes muchas veces. pero el propósito de esa rutina no es cumplir con unos horarios, sino alcanzar el equilibrio entre nuestro "ambiente" interno y el exterior. Esa armonía interna y externa es el fundamento de la belleza verdadera.

"La mas larga caminata comienza con un paso" -Proverbio hindú-

Pratima Raichur