La mano que lleva una turquesa, no conoce nunca la pobreza. Disuelve la actitud de mártir o el auto sabotaje Aporta calma interna, estimula el amor romántico. Conocida como la piedra de la alegría y el bienestar. Buena para los viajeros, es una piedra protectora y ha sido usada para hacer amuletos desde tiempos inmemorables, indicada para prevenir el mal de ojo, los hechizos y la magia. La turquesa fomenta la sintonía espiritual y potencia la comunicación con los mundos físico y espiritual. Puesta sobre el tercer ojo potencia la intuición y meditación. Sobre el chakra garganta activa antiguos votos, inhibiciones y prohibiciones y permite que el alma vuelva a expresarse.
La turquesa es una piedra de purificación. Disipa las energías negativas y limpia la bruma electromagnética. Según el pensamiento tradicional la turquesa une la tierra y el cielo, unificando las energías masculinas y femeninas. Esta piedra es empática y equilibradora. Promueve la autorrealización, ayuda a resolver problemas creativamente y calma los nervios cuando se tiene que hablar en público.
Soñar con una turquesa es un presagio de prosperidad. Cuenta una tradición que la turquesa, para que ejerza su poder benéfico tiene que ser regalada, según la leyenda cuando se cumple este requisito avisa a su propietario de todos los peligros cambiando de color.
La turquesa es una piedra excelente para tratar estados de agotamiento, depresión o ataques de pánico. Esta piedra amable fortalece tu fe en ti misma y la proyecta hacia el futuro.

En kumara, anillos y pulseras de turquesa.